miércoles, 30 de marzo de 2011

Origen de Unasur

América Latina o Sur América.

George Hegel, un gran filósofo alemán, en sus clases sobre la filosofía de la historia mundial, ha resaltado el contraste entre la América del Sur, católica, y la América del Norte, tierra de sectas protestantes. Y, diciendo que América era la tierra del futuro, predijo una pelea entre la América del Norte y la América del Sur, en que la importancia de la Historia Universal debería manifestarse. No explicitó qué tipo de pelea. Pero México figuraba como un país apartado de lo que él llamaba América del Sur.
El escritor y diplomático colombiano José María Torres Caicedo, en 1856, en su poema "Las dos Américas", se refirió que América del Sur está llamada a defender la libertad genuina, la nueva idea, la moral divina, la santa ley de amor y caridad, pues el mundo yace entre tinieblas hondas: en Europa domina el despotismo, en América en el Norte, el egoísmo, sed de oro e hipócrita piedad.
El gran escritor argentino Juan Bautista Alberdi, en el siglo XIX, siempre habló de América del Sur, y este concepto y no el de América latina, fue el que desde el siglo XIX orientó la política exterior de Brasil, cuyo entendimiento era que había dos Américas, distintas no tanto por sus orígenes étnicas o mismo de idiomas, pero por la geografía, con implicaciones económicas y políticas.
Los intereses de las dos regiones son por consiguiente distintos y tornan a América latina un concepto genérico, sin consistencia con la realidad geoeconómica y geopolítica. Brasil, al impulsar la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones seguidamente de la Unión de Naciones Suramericanas, tiene un objetivo estratégico, el de hacer de América del Sur una potencia económica y política mundial.
América del Sur, compuesta por doce países, dentro de un espacio contiguo, tiene 360 millones de habitantes, cerca del 67% de toda la América latina y el equivalente al 6% de la población mundial, con integración lingüística, dado que la casi totalidad habla portugués o castellano.
Su población es mayor que la de EE.UU. (293.027.571), su territorio, cerca de 17 millones de kilómetros cuadrados, es el doble del territorio estadounidense (9.631.418 kilómetros cuadrados), y posee una de las mayores reservas de agua dulce y biodiversidad del mundo, e inmensas riquezas minerales, pesca y agricultura.
Impulsos previos a la Constitución de UNASUR.
Desde 1969 Suramérica optó por la integración con la firma del Acuerdo de Cartagena, cuando se creó el Pacto Andino y luego la Comunidad Andina.

En la década de los 90, los acuerdos de complementariedad económica, desgravación arancelaria y otros, se inscribieron, en lo principal, en la tendencia mundial de desregulación, flexibilización y liberalización del comercio de bienes, servicios e inversiones. Aquella orientación neoliberal dominante es crecientemente cuestionada y comienza a cambiar lentamente, gracias al retorno de la política debido a la emergencia de gobiernos progresistas con nuevos enfoques sobre la integración y el comercio.
Se abre paso una concepción más amplia e incluyente de la integración sudamericana en la cual los estados tienen un mayor rol dinamizador, regulador y de complementariedad productiva e industrial. Varios son los componentes que constituyen esta nueva agenda: La búsqueda de complementariedad comercial y productiva. Una mayor centralidad del desarrollo y la integración social. Un fuerte énfasis en infraestructura para la interconexión. Una apuesta de integración energética en el cual tienen un rol importante las agencias y empresas energéticas públicas junto con el sector privado. La revalorización de la identidad cultural propia y el desarrollo de industrias culturales sudamericanas.
A partir de la creación del Pacto Andino, hace  aproximadamente tres décadas y su posterior transformación en Comunidad Andina de Naciones, el proceso de integración ha experimentado importantes cambios políticos, económicos, sociales y culturales, lo que ha incidido de manera significativa en los diversos ciclos experimentados por este proceso.
En la década de los 60 y los 70, América Latina estuvo fuertemente influida por la lógica del fortalecimiento productivo e industrial y la concepción cepaliana de sustitución de importaciones y por tanto de esquemas de “desarrollo hacia adentro”. En la década de los 80 y los 90, estuvimos marcados por las políticas de liberalización y ajuste estructural, bajo la receta de Organismos Multilaterales como el Fondo Monetario y el Banco Mundial.

En el ámbito comercial, las negociaciones y acuerdos andinos se han concentrado entorno a las áreas de libre comercio, de bienes y servicios, circulación de capitales y de personas.
Los componentes de cooperación política, fortalecimiento democrático e institucional y agenda de desarrollo e integración social han tenido una preponderancia menor y asimétrica. Sin embargo, es necesario destacar, la acción multilateral de los Convenios sociales como el Organismo Andino Hipólito Unanue de cooperación en Salud así como los Consejos Laboral y empresarial andinos.

Apoyadas  en la historia compartida y solidaria de estas naciones, multiétnicas, plurilingües y multiculturales, que han luchado por la emancipación y la unidad suramericana, honrando el pensamiento de quienes forjaron nuestra independencia y libertad a favor de esa unión y la construcción de un futuro común; es motivo por el cual se crean diversos convenios, tratados con el objetivo de crear instancias de integración, verbi gratia son: La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y el Mercado Común Centroamericano (MCCA) en 1969, el Caribbean Free Trade Association (CARIFTA) en 1965. En 1973, heredero de CARIFTA, nacería Caribbean Community (CARICOM), en 1980 ALADI sucedería a ALALC y en 1986 se conformo el Grupo de Río, y otras más.

En los años 90, al igual que en los 60, vieron el surgimiento de nuevas instancias, el MERCOSUR en 1991 y la CAN (sucesora del Pacto Andino) y el Sistema de la integración Centroamericana (SICA) en 1993. El resultado final de esta verdadera proliferación de acuerdos e iniciativas (de los años 90) es alentador. Sin embargo, al mismo tiempo, debe advertirse que no estamos hablando de un proceso ordenado que sigue una secuencia clara y en el que los espacios de integración estén fijados de una manera precisa. Pero, por otra parte, la llegada del nuevo siglo ha visto dos nuevas instancias. Por un lado la Alternativa Bolivariana para la América (ALBA) de 2007 y, por otro (como resultado del camino iniciado en 2000) la creación de UNASUR en 2008.



Reuniones que sirvieron de punto inicial para UNASUR

La UNASUR es una iniciativa de fuerte acento brasileño impulsada por Itamaraty. Reconoce su origen en la primera Cumbre Sudamericana convocada en el año 2000, también en Brasilia, por el Presidente Fernando Henrique Cardoso. Sus raíces son más profundas y, entre otras, se remonta a la idea brasileña de un espacio sudamericano de libre comercio, en cuyo lanzamiento en el año 1992 participara un prestigioso diplomático, el Embajador Paulo Nogueira Baptista.
Tal como manifesté párrafo arriba, surgen tres primeras reuniones de Presidentes de América del Sur. Para el año 2000, Brasilia fue sede de lo que finalmente terminaría conformando este organismo. En aquella cita se estableció la necesidad de avanzar en el entendimiento y armonía, la consolidación de las instituciones democráticas, el respeto a la democracia representativa así como a sus procedimientos.
También se sentaron las bases para la interconectividad física de la región al plantearse la iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), la cual se implemento en diciembre de ese año.

En la segunda Reunión, efectuada en el año 2002 en Ecuador, se estableció el Consenso de Guayaquil sobre integración, Seguridad e Infraestructura para el Desarrollo; destacándose principalmente la Declaración sobre la Zona de Paz Sudamericana. Desde esta perspectiva, se basa en cinco principios básicos: perspectiva geoeconomica, sostenibilidad social, eficiencia economía, sustentabilidad ambiental y desarrollo institucional.

La tercera reunión se efectúa el año 2004 en Cuzco, Perú, y tuvo en su declaración el más importante de sus anuncios: El surgimiento de la Cumbre Sudamericana de Presidentes (CSP). En esta se destacan los tres pilares que permitieron avanzar en la idea de concretar una visión política regional: Conformación, unión y acción.

El primero implica el desarrollo de las regiones interiores de Sudamérica, así como del sentido de valores e intereses compartidos. El segundo tiene por objetivos desarrollar una posición coordinada que apunte:
  • La concertación y coordinación política y diplomática.
  • Una evolución a fases superiores de integración económica, social e institucional, además de física, energética y de comunicaciones.
  • Promover el desarrollo rural y agroalimentario.
  • Permitir la transferencia de tecnología y cooperación horizontal, como impulsar la interacción entre empresas y la sociedad civil con responsabilidad social empresarial.

A lo largo del año 2005, se sucedieron seis hitos, de los cuales cuatro son imprescindibles: el documento “Hacia la Comunidad Sudamericana de Naciones: Elementos para un plan de trabajo”; “el comunicado de la Comunidad Sudamericana de Naciones”; “la Reunión de las Secretarias técnicas de las instituciones Regionales y Subregionales de la Comunidad Sudamericana de Naciones” y la Declaración de los Ministros de Relaciones Exteriores de la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Sin embargo, este año seria además, testigo de la primera Cumbre de jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones que se desarrollo en Brasil.

La Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) de 2005 marco claramente una agenda prioritaria que tuvo, como esencia, lo que definió como reducción de las asimetrías en los procesos de integración regional. Al mismo tiempo se dieron claras señales de la necesidad de avanzar en el desarrollo de mejores relaciones entre regiones del mundo en desarrollo. Como resultado, fueron aprobadas diversas declaraciones, no solo entre países miembros de esta comunidad, sino también con los Países Árabes y de la Unión Africana. Este año termino con la Sesión Extraordinaria de la reunión de Jefes de Estado de la CSN del 9 de diciembre; donde, a través del documento sobre la creación de la Comisión Estratégica de Reflexión sobre el proceso integración sudamericano, se estableció la necesidad de reforzar la coordinación política, la convergencia de los mecanismos regionales de integración económica y la aceleración de las iniciativas concretas en el área de unificación de la infraestructura para proseguir e intensificar el esfuerzo hacia la construcción de la unidad sudamericana. Primero, se publico el documento de las secretarias generales de la Comunidad Andina (CAN), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI); en el cual se analizaba el proceso de convergencia. Segundo se da a conocer la propuesta del presidente de Bolivia Evo Morales, sobre una verdadera CSN. Finalmente, se analizo la idea de libre transito de las personas en la región.

En el año 2006 fue ocasión de la II Cumbre de Jefes de Estado de la CSN. En este encuentro, fueron dos documentos los principales: La Declaración de Cochabamba y el Documento final de la Comisión Estratégica de Reflexión. En ambos, la esencia fue el desarrollo de un nuevo modelo de integración que considero seis cimientos:
ü      Solidaridad y cooperación para una mayor equidad regional;
ü      Soberanía y respeto a la integridad territorial y autodeterminación de los pueblos;
ü      Paz y resolución pacifica de controversias;
ü      Democracia y pluralismo que impidan las dictaduras y el no respeto a los derechos humanos;
ü      La universalidad, interdependencia e indivisibilidad de los mismos y;
ü      El desarrollo sostenible.

La reunión también permitió abordar temas como el alivio de la deuda externa, caminos al desarrollo social y humano, desarrollo de una política y agenda regional para la salud, derecho de los pueblos indígenas (según acuerdos de la ONU) y la creación de un espacio parlamentario sudamericano.

En el año 2007, en medio de la clara tendencia del incremento sostenido del valor internacional del petróleo, la CSN estuvo marcada por el tema energético. Así la CSN realizo la I Cumbre Energética Suramericana, donde además de acordar sobre la integración energética, se resolvieron otros dos cruciales objetivos: nombrar al esfuerzo integrador como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y designar a la ciudad de Quito como la sede de la secretaria permanente de esta.

Los mandatarios sudamericanos reunidos en la Isla Margarita, en el marco de la Cumbre Energética, decidieron el cambio de nombre de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) por el de Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), que contó con una Secretaría Permanente, en lugar de la Secretaría pro Témpore de la CSN. En el mismo evento, suscribieron la Declaración de Margarita: “Construyendo la Integración Energética del Sur”, creando un Consejo Energético Sudamericano encargado de dar seguimiento a los acuerdos en este campo. En esta Cumbre comenzó a perfilarse la hoja de ruta que habrían de recorrer los gobiernos de los doce países Sudamericanos para la conformación de la Unión de Naciones de América del Sur. Los primeros pasos ya fueron dados con la designación del Ex Presidente ecuatoriano, Rodrigo Borjas, como Secretario Permanente; en tanto que luego convocaron el Consejo de Representantes Gubernamentales, con el propósito de iniciar las negociaciones orientadas a la estructuración del Tratado de creación de UNASUR
Algunos comentaristas sostienen que esta nueva sigla es nada más que un aporte a la espesa sopa de letras de la integración latinoamericana (Aladi, CAN, Mercosur, Sela, CSN, etc.) más que un paso significativo hacia una mayor integración.
La CSN dejo de existir el 23 de Mayo de 2008, siendo reemplazada por UNASUR. UNASUR comenzó en el año 2009, consolidada como un espacio multilateral. De esta forma, al aprobar en Santiago de Chile el estatuto que creo el Consejo de Defensa Sudamericano la región estableció como pilar el Plan de Acción 2009-2010; que tiene como objetivo intentar desarrollar cuatro ejes o lineamientos:
1.      Políticas de defensa;
2.      Cooperación militar;
3.      Industria y tecnología;
4.      Formación y capacitación.
Al mismo tiempo, se realizo la III Reunión Ordinaria del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno. Este encuentro permitió hacer el traspaso de la presidencia pro-tempore desde la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, al presidente de Ecuador, Rafael Correa. Sin embargo, en la misma instancia (lo que trajo como consecuencia una nueva reunión extraordinaria de Jefas y Jefes de Estados y de Gobierno en Bariloche, Argentina), la organización fue convocada para analizar el despliegue de siete bases militares de Estados Unidos en territorio colombiano.
Como tenemos ahora conocimiento, la UNASUR se inspiro en las Declaraciones de Cuzco (8 de diciembre de 2004), Brasilia (30 de septiembre de 2005) y Cochabamba (9 de diciembre de 2006); en lo cual la UNASUR (institucionalmente hablando), sigue un proceso diferente al europeo. Empieza con ambiciosas metas de integración política, financiera y en infraestructura, seguridad y solución de conflictos. Cuenta de partida con una membresía que agrupa a casi todos los países de la región. En lugar de construir la integración desde lo económico (comercial y productivo), busca levantarla desde procesos subregionales existentes y con inéditos programas económicos y de seguridad. Y al contrario de la experiencia europea, no surge bajo la presión de un desafío militar. Las condiciones políticas y militares, regionales e internacionales, son distintas a las de medio siglo atrás. Las preocupaciones de seguridad apuntan al interior de la región antes que a lo global. 
Con sus características únicas, la Unasur deberá dilucidar su rol en la integración regional, en cuyo propósito último no hay total claridad: mientras unos países aspiran a un esquema que haga confluir a los procesos de integración existentes y solo les añada nuevos campos de acción; otros piensan en la progresiva construcción de una comunidad de estados análoga a la europea e incluso en una suerte de federalismo regional al final del camino. Pero, el objetivo último de los mismos  es y será favorecer un desarrollo más equitativo, armónico e integral de América del Sur.
A manera de conclusión, presentare gráficamente los acontecimientos mas importantes y reciente para la formación de la UNASUR:

I Reunión de Presidentes de América del Sur/Brasilia

2000




2001







II Reunión de Presidentes de América del Sur/Guayaquil

2002
Consenso de Guayaquil








2003




2004





Declaración de Ayacucho

III Reunión de Presidentes de América del Sur/Cuzco







Nace la CSN



2005
Hacia la CSN

I Reunión de Jefes de Estados CSN - Brasilia







Extraordinaria de Jefes de Estado CSN/Montevideo



2006







II Cumbre de Jefes de Estados CSN/Cochabamba


Hacia la UNASUR



2007
I Cumbre Energética Sudamericana-Isla Margarita



Tratado Constitutivo de UNASUR/Brasilia


2008



R. Extraordinaria UNASUR/Crisis de Bolivia
III Reunión Ordinaria de Jefes y Jefas de Estados UNASUR -Quito
2009
I Reunión del Consejo de Defensa Suramericano





Nace el Consejo de Defensa Suramericano de UNASUR (CDS)




R. Extraordinaria UNASUR-Bariloche/Bases Militares EUA.

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